Todo por decidir en la vuelta. El Spotify Camp Nou será soberano del destino del Barça en esta Champions. Las azulgranas fueron superiores a un Bayern que plantó cara y aguantó el tipo a partes iguales. La efectividad fue la clave en la primera batalla de unas semifinales que, para muchas, era la final anticipada de esta edición. Para el Barça, poco premio de cara a puerta y demasiado castigo con un gol en contra en su mejor momento. Por parte del Bayern, mucha recompensa con el tanto del empate, pero aún más penitencia con una doble expulsión directa que condicionará el devenir de la vuelta. Sin Franziska Kett sobre el césped y sin Jose Barcala en la banda. Un Bayern vivo, pero herido.
Desde el momento en el que sabía que Barça y Bayern iban a reencontrarse, Pere Romeu insistió que no tomaría cómo punto de referencia el precedente de esta temporada en la fase liga. En aquella primera jornada, las bávaras se llevaron una goleada del Johan Cruyff. Precisamente, aquel 7 – 1 marcó un antes y un después en la dinámica del conjunto de Jose Barcala, que no conoce la derrota desde entonces. «El Bayern es mejor, pero nosotras también». Pere Romeu quiso poner en valor la evolución de su equipo, pero también quiso demostrarlo sacando el once de gala para asaltar un Allianz Arena de récord con más de 31.000 espectadores. Con Vicky de interior y Graham desde el extremo derecho.
El Barça antepuso la calma a la pausa. Sin pausa, pero sin prisa. El juego de las azulgranas estaba destinado a forzar una precipitación por parte de las alemanas. Y en el minuto 8, Esmee Brugts generó el espacio necesario con una inteligente finta para llegar a línea de fondo y asistir a una Ewa Pajor que llegó al primer palo para poner el balón en el segundo. Una vez más, la ‘pichichi’ polaca acudió a la llamada del gol y adelantó a las azulgranas para empatar con Russo como la máxima goleadora de la competición. El Barça golpeaba primero con un tanto que establecía el tono en el partido y en la eliminatoria.
Al contrario que en el partido en el Johan Cruyff, las bávaras no se hundieron atrás y salieron a buscar a las azulgranas. El partido empezó a ponerse físico y las jugadoras de ambos equipos fueron al choque en más de una ocasión, interrumpiendo la circulación del juego. Los parones condenaron a las azulgranas que, aun siendo dueñas de la posesión, apenas generaban peligro real. Klara Bühl, Pernille Harder y Franziska Kett empezaron a hacer acto de presencia en territorio enemigo. En el último tercio de la primera parte, Cata Coll comenzó a lucirse. La meta mallorquina tuvo que intervenir hasta en tres ocasiones, una de ellas con una estirada espectacular ante un disparo de Franziska Kett. Las azulgranas pudieron ampliar la ventaja justo antes del descanso, pero la diferencia mínima por un solo gol se mantuvo al inicio de los segundos 45 minutos.

Las azulgranas subieron un par de marchas para intentar ampliar la ventaja y Esmee Brugts envió el primer aviso de la segunda mitad, con un disparo parado y colocado al palo largo de Mahmutovic, que el propio poste repelió. Cinco minutos después, la carrilera holandesa volvió a aparecer en escena, rematando en el segundo palo un gran centro de Graham desde la derecha, que se perdió por el lateral de la red. Acto seguido, Mahmutovic tuvo que estirarse para blocar un testarazo de Pajor. El Barça apretaba y el Bayern empezaba a ahogarse en su propio campo. Antes de la hora de partido, las azulgranas estuvieron a centímetros de poner tierra de por medio desde la esquina, pero las alemanas se defendían con uñas y dientes. Clàudia Pina también estuvo a punto de marcar con un cabezazo que pasó por encima de la portería bávara.
Y lo que es el fútbol. Con una triangulación de libro, Bühl encontró a Harder, que escapó por la izquierda sin oposición para encontrar la llegada de Kett que, esta vez, no perdonó ante Cata Coll. En un abrir y cerrar de ojos, cuando el Barça estaba más cerca del segundo gol, el Bayern de Múnich acababa de empatar la eliminatoria. Tras el cambio por precaución de Vicky López (con amarilla) por Clara Serrajordi, Pere Romeu trató de agitar el avispero con la entrada de Kika Nazareth y Salma Paralluelo por Clàudia Pina y Caroline Graham.
La figura de Salma sobre el campo cambió el curso del partido y de la eliminatoria. Franziska Kett, autora del gol del empate, autosaboteó a su propio equipo agarrando las trenzas de la delantera azulgrana y expulsándose directamente en el acto. En un gesto impropio de él, Jose Barcala perdió los estribos y también vio la roja directa. Dos expulsiones repentinas que, de cara a la vuelta, suponen dos ausencias muy sensibles para el conjunto bávaro. El Bayern, sin tiempo para asimilar el golpe durísimo a nivel anímico que acababa de encajar, trató de sobrevivir el vendaval azulgrana en el tramo final del partido. A cinco minutos para el final, Pajor peinó de espaldas un saque de esquina y Patri recogió el balón con una épica chilena que rechazó la defensa bávara. El rechace lo cazó María León que, desde el eje izquierdo de la frontal, exigió la estirada de Mahmutovic con un cañonazo colocado al palo largo. Y en la última jugada del partido, Salma Paralluelo tuvo en sus botas el gol de la victoria, pero el balón no quiso entrar. Misión cumplida por parte de un Bayern que logró resistir a la expulsión para llegar con vida a la vuelta en Barcelona. Las azulgranas, insatisfechas por naturaleza y siempre descontentas cuando el resultado no es una victoria, tratarán de desconfigurar el nuevo sistema de un Bayern que sale vivo de Alemania, pero que llega herido a Barcelona. El Spotify Camp Nou dictará sentencia.
