El Barça B volvía al Johan en busca de inspiración para recuperar el camino de la victoria después de 3 derrotas seguidas. Por si no fuese poco caer ante Albacete, San Fernando y Villarreal B, el equipo de Barjuan se veía obligado a contar con los juveniles Juanda y Estanis en ausencia de prácticamente todos los extremos de la plantilla. Mientras que Abde y Jutglà iban convocados con el primer equipo, Ilias Akhomach cumplía sanción tras la roja directa en Villarreal.

El equipo se encontró un 4-4-2 bastante alto por parte del Atlético Baleares que, tras las trabajadas salidas blaugranas, replegaba al borde del área. El filial, por su parte, se encontró a partir del talento de Aranda, que antes de la media hora de partido ya había encontrado un par de situaciones de disparo en la frontal. Ante la ausencia de extremos, Nils Mortimer se ubicó en la derecha, y Peke Polo se situó como teórico extremo izquierdo dejando mucho espacio a las subidas de Solà.

 

Una primera parte letárgica

Con Aranda muy descolgado del centro del campo, y siendo Matheus el otro interior, el dibujo se acercaba por momentos más a un 4-2-3-1 que al tradicional 4-3-3, aunque la posición del andaluz no gustó demasiado a Barjuan, que se apuró en corregir la situación, sobre todo defensiva, del centrocampista.

Aunque el Barça B no se sentía incómodo en el encuentro, lo cierto es que no estaba poniendo en aprietos al portero visitante. Tampoco lo hacían los blanquiazules, que sin embargo encontraron una falta cercana desde la izquierda que los baleares mandaron a la cruceta. Después de dos rechaces y otro balón al palo, Vinicius Tanque conectó un cabezazo en el área pequeña ante el que nada pudo hacer Arnau Tenas. Se adelantaba el Atlètic a la media hora de partido, con el consiguiente enfado descomunal de Barjuan.

Mientas el Barça seguía aquejando su ya crónica falta de intensidad, la defensa balear se mostraba contundente y expeditiva, sacando los balones filtrados por un Barça B que, como ya es habitual, empezaba a imprimir ritmo a su juego a raíz de verse por detrás en el marcador.

Aranda comandó el ataque blaugrana | FC Barcelona B

 

Efervescencia juvenil

Tras el descanso, Sergi Barjuan dio entrada a Estanis Pedrola en lugar de Nils Mortimer para buscar más desborde en banda, pero el equipo visitante seguía seguro atrás y golpeaba delante ante los constantes gritos de Arnau Tenas para activar a su defensa. Precisamente Pedrola fue quien, tras una buena conducción de Aranda, recortó en el balcón del área y metió un derechazo al palo corto para empatar el partido en el minuto 53.

El filial empezó a empujar y a mostrar confianza tras el que era el primer gol después de más de 300 minutos de juego sin marcar. El equipo se liberó de la losa, y Mika Mármol fue el primero en aprovecharse. A la salida de un córner, en un balón suelto, fusilaba a Rene para completar la remontada. Con la confianza por las nubes, poco después de 5 minutos del segundo tanto llegaba el tercero. Rodado pescaba un rechace a un buen tiro de Aranda, en una acción de “9” puro, y ponía el 3-1 en el marcador a falta de 20 minutos.

Tras los 20 minutos de efervescencia del B, el Atlético Baleares se vio preso de la frustración y empezó a ensuciar el juego con protestas y acciones desafortunadas. Cuatro de sus jugadores fueron amonestados, además del entrenador Xavi Calm. El filial intentó dormir el partido, pero todavía tuvo alguna buena ocasión el equipo balear, que estrelló en el palo una buena acción individual de Isi Ros en el 86’. Dos minutos antes del final, las protestas le valieron la expulsión a Ignasi.

Vuelve a encontrarse con la victoria el Barça B pero, sobre todo, vuelve a encontrarse con el gol. El equipo supera una racha de más de 300 minutos sin marcar y tres derrotas consecutivas y vence con solvencia a uno de los mejores equipos de la categoría. El equipo despide el año en el Johan con victoria y buenas sensaciones.