Lo que parecía una utopía hace unos meses puede concretarse en pocos días. Neymar Jr está cerca de convertirse en jugador del FC Barcelona. El brasileño, que había abandonado la Ciudad Condal con el sueño de convertirse en el mejor jugador del mundo, desea ahora volver a vestir la azulgrana para reencontrarse con sus amigos y, por todo lo acontecido en París, parece que consigo mismo. Sin embargo, a diferencia de en el momento de su marcha, su encaje en el once ya no es tan sencillo y su llegada genera muchas dudas.

Cuando el PSG abonó los 222 millones de cláusula, Neymar dejó vacante una plaza del que fuese probablemente el tridente ofensivo más poderoso del mundo del fútbol: la llamada MSN; Messi, Suárez y Neymar, que podían ocupar perfectamente los tres escalones del podio del Balón de Oro. No obstante, indiferentemente del momento de forma de cada uno de sus integrantes, nadie discutía la jerarquía e importancia de Leo Messi, al que se le entregaba sin dudar el cajón más alto. En busca precisamente de ese primer escalón, Neymar se fue a París y, para paliar su pérdida, llegaron, primero, Dembélé, luego, Coutinho y, ahora, Antoine Griezmann.

Neymar, Messi y Suárez
Neymar, Messi y Suárez durante la temporada 2016/2017 | Fuente: Daily Express

Sus tres sustitutos cohabitan todavía en el vestuario azulgrana. Su coexistencia en el equipo se da por imposible y el candidato número uno a hacer las maletas es Philipe Coutinho. El brasileño no ha logrado adaptarse al juego culé. La posición en la que lo colocaba Valverde demandaba ser vertical, veloz y una amenaza constante al espacio para así amedrentar las presiones rivales. Mientras, Messi iniciaba más abajo, decidía y mandaba, unas funciones a las que al brasileño le era imposible acceder y, a la vez, más le beneficiaría desempeñar. Su incompatibilidad con el esquema era algo presuponible y, ante la incapacidad de la dirección técnica para acoplarle al centro del campo, será el primero en abandonar el barco.

Coutinho
Philippe Coutinho | Fuente: FC Barcelona Noticias

Para exactamente esas funciones, el Barcelona echó el lazo sobre Griezmann. Más rápido, con más predisposición a realizar labores defensivas, mucho más vertical y una baza importante tanto a campo abierto como en espacios reducidos. Ahora sí, la pieza que faltaba completaba el puzzle sin necesidad de forzar su encaje.

Griezmann
Griezmann durante su presentación con el Barça | Fuente: Agencia EFE

Mientras, en la sombra, sigue todavía un Ousmane Dembélé que partirá una temporada más como primer relevo de los tres jugadores de ataque. Aún hoy, el joven francés lo tiene todo para triunfar en la demarcación que lleva el nombre del Antoine Griezmann. A poco que las lesiones le respeten y disfrute de continuidad, seguro que contará con minutos para convertirse en alguien importante en el futuro.

Dembélé
Ousmane Dembélé | Fuente: FC Barcelona Noticias

Así, se cerraba el círculo. El Barcelona volvía a contar con un tridente adaptado a sus necesidades, pero apareció Neymar. El brasileño quiere volver, el vestuario le quiere de vuelta y parece que la directiva va a echar el resto por su fichaje. No se cuestiona su calidad, su aclimatación al vestuario o sus aportaciones al equipo, pero… ¿tiene sitio? Su llegada relegaría a Dembélé al ostracismo y convertiría a Griezmann en un fichaje inentendible. ¿Aceptaría ser suplente? No lo creo. El equilibrio del equipo y el modelo están en juego.